http://graph.facebook.com/616948374 Juacata: "La encontré yo a ella o ella a mí"

"La encontré yo a ella o ella a mí"



     La descripción de un tipo muy fiestero no es precisamente la mía, antes lo sí era -de chamo podía pasar de miércoles a a domingo de parranda-, con el tiempo uno crece y hacer eso pierde el sentido. Aunque al regresar a una pista de baile o a una barra, recuerdas exactamente por qué te gustaba tanto vivir de rumba. 

     Tuve que asistir a una despedida de soltero de uno de mis panas del alma, que estudió conmigo en la universidad y ahora compartimos negocios juntos, es evidente que no me podía negar. La fiesta sería en una disco nueva, por eso no pudimos alquilarla sólo para nosotros. Para evitar rollos, él le había prohibido a todos los invitados ir acompañados a la fiesta. Con ello estaba garantizado que íbamos "de cacería". 

    Me puse una pinta medio sencilla entre jeans, camisa sin corbata, chaqueta y zapatos de vestir -por que uno nunca sabe-. Llegue algo temprano al lugar, así que me fui a comer algo para no empezar la faena con el estómago vacío.

   Para animar a Ulices, mi amigo que se iba a casar, le compre muchos de estos sex toys, unos por simple chalequeo y otros que probablemente usaría con Amanda, la chica con la que se casaría. A ella la había tratado pocas veces, era el ejemplo de cuaima que los hombres criticamos. Me reía mucho de los cuentos de mi pana, porque le revisaba desde las actualizaciones de FB hasta la lista de transacciones bancarias. Sabía que le molestaría "mi regalo" pero al final los iba a disfrutar.

     Mientras comía los perros calientes evitando mancharme la camisa blanca, pensaba: qué tramaría "Mandy" para esta noche ¿realmente se quedaría confiando que su "cherry" no iba a hacer de las suyas? No me enfrasqué mucho en eso, regresé a la disco, presenté mi entrada para la fiesta y pasé de largo.

      Desde que pisé el local, el ruido, las luces, la cantidad de personas ahí, todo fue medio abrumador. De inmediato recibí un mensaje de Ulices diciendo que estaban al fondo, cruzando la pista de baile. Como pude me empecé a abrir paso entre la gente. Se me hacía sencillo visualizar muchos straples, escotes, a medida que pasaba entre las chicas que muy animadas se contorneaban como culebras. Algo me decía que iba a tener motivos para regresar a bailar con alguna de ellas. No se puede dejar atrás la energía de la música con tres tragos encima. 

    Al llegar a las mesas, saludé a todos los muchachos y le entregué la bolsa de los juguetes al "soltero". Su cara lo dijo todo, ese no dejaría de probar ninguno - con su esposa, o con otra- Empezó a repartirlos a todos. A mí me tocó una cajita que traía un rolito con punta de pluma y unas esposas también de plumas negras. Me iba a divertir demasiado haciendo cosquillas a las chicas esa noche.

   Luego del tercer servicio y hablar cuanto disparate teníamos pendiente, nos actualizamos entre todos del montón de cosas que habíamos pasado en estos años. Muchos de ellos también estudiaron con nosotros en la universidad, otros familia de Ulices que conocía de toda la vida. Algunos me preguntaron por mi antigua novia. Habíamos terminado luego de estar casi comprometidos, pero por diferencias de aspiraciones de trabajo, decidimos terminar para evitar rollos peores. Así que estaba libre y si  compromiso para ver qué encontraba esa noche.

    Estaba medio prendio cuando fui por otra botella. Estando en la barra, le lancé dos piropos a "la tequilera"- apoyo la idea de que nos pongan una conejita a servir tragos - Luego de que ella me atendiera, la invité a la mesa cuando terminara la jornada. Sabía que en condiciones normales nunca habría hecho eso, pero tenía que justificar el alcohol en mi cuerpo.

     Seguí abriéndome paso a la mesa, cuando sentí un jalón en la chaqueta. Una chica me pedía un hielo porque estaba "sedienta". Eso me agarró por sorpresa. Abrió la boca y le lance el cubo de hielo. Nunca me había pasado y tampoco tenía tanto tiempo sin ir a una disco como para que fuese nuevo. Ella me preguntó si bailaba, asentí con la cabeza y le hice un gesto de que me esperara. 

     Dejé la bandeja con mis amigos, unos ya estaban en la pista otros con Ulices peroliando con cosas de "hora loca". Estaban tan borrados que me metían dinero de propina en los bolsillos mientras me silbaban. Común en ellos.

       Regresé con la hot girl del hielo, que a primera vista me pareció una buena presa para la noche. No lo pensé mucho. Me agarró las manos y las cruzó en sus caderas, como gesto de que quería tenerme atrapado. Bailamos cuanta música puso el DJ, hasta sentir que reventábamos. 

     Fuimos por unos tragos y ella se presentó. "Me llamo Lorena. Vine con unas amigas a pasar el rato" Me costó un poco entender lo que me decía por lo que recordé: la magia de las rumbas es hablar con las chicas al oído. Me acerqué, le dije que me llamaba Roberto, que venía por una despedida de soltero con un montón de amigos.

     Ella hizo gesto de ánimo con la cara, pero no le paré mucho a eso. Regresamos a bailar justo cuando mi amigos empezaron a meterse entre las parejas - ya con el número de cédula raspao de la memoria - Unos de broma y podían bailar. Me metí con ellos en el trencito. El DJ puso otro tema en portugués que estaba de moda. Varias chicas se animaron a seguirnos la corriente, pero solo una me atrapó con una sonrisa magnífica.

¿De dónde había salido esa hermosura y por qué vine a verla a esta hora cuando me toca ser parte de esta ridiculez?

Continuará...

No hay comentarios: